Primera propuesta de cambio: sonríe más
El pasado viernes fue el «Día Internacional de la Sonrisa». Una vez al año, las redes sociales se llenan de chistes, fotos y gifs que intentan arrancarnos ese gesto.
Harvey Ball, creador en 1963 de la famosa cara amarilla sonriente (smiley face), pensó que sería interesante dedicar un día a esa expresión. En 1999 se celebró por primera vez un día dedicado a la cordialidad, la bondad y la simpatía a través de la sonrisa. Desde entonces, cada año, la Harvey Ball World Smile Foundation, creada en honor a este diseñador, recauda fondos para obras benéficas y fomenta la alegría y la bondad.
Los expertos dicen que la sonrisa refleja positividad y confianza en uno mismo. Es contagiosa y transmite seguridad. Quien la recibe se siente de inmediato cómplice y, aunque no sepa qué la ha originado, le será muy difícil no devolverla.
La sonrisa es un lenguaje universal: en cualquier parte del mundo se entiende una sonrisa sincera como un gesto de cordialidad.
Y además, si sonríes en las fotos, sales más atractivo.
Propuesta: la técnica del lápiz
Un experimento de Fritz Strack.

Ponte un lápiz entre los dientes sin que los labios lo toquen. Este ejercicio te obliga a poner la boca en una mueca, y según el experimento tu cerebro lo interpretará como una sonrisa y empezará a producir hormonas que mejorarán tu humor.
Hago una lista de las cosas que me hacen sonreír a lo largo del día: mi gato cuando me mira esperando una caricia, mi vecino cuando me pilla experimentando con el lápiz en la boca, escribir este artículo, la perra de mi amiga cuando se me sube encima como un cachorro siendo más grande que yo, ver un episodio de Star Trek y descubrirme trekkie cuando soy capaz de enumerar al menos cinco razas alienígenas de la serie… ¿o eran seis?
Pregunté a conocidos qué les hace sonreír
- Cuando consigo por mí misma algo que me cuesta mucho y por fin me sale.
- Hacer algo bueno por la gente; me reconforta y me saca una sonrisa.
- Recordar cosas del pasado con las que lo pasé muy bien.
- Ver vídeos divertidos.
- Mirar las fotos de mi abuelo, que siempre me recuerdan cosas bonitas.
- Estar con la gente que quiero.
- Levantarme por la mañana sabiendo que estoy bien y que tengo un día entero por estrenar.
- Abrazar a mi familia y darles los buenos días.
- Ver el paisaje por la ventana y comprobar lo perfecta que es la naturaleza.
- Las anécdotas y canciones compartidas con los niños de camino al cole.
- Cumplir cada día objetivos profesionales y personales, y cruzarme con gente que siempre tiene algo bonito que enseñar.

- Intercambiar mensajes con familia y amigos que, aunque estén lejos, siempre están ahí para demostrar su cariño.
- Mirarte cada mañana al espejo y repetir conmigo: ¡soy maravillosa/o!
- Los chats de amigas y amigos.
- La lluvia y las tormentas.
- Ver a mis hijos y a mi marido.
- Desayunar durante 40 minutos.
- Meternos los cuatro en la cama a ver una peli, con el perrito a los pies.
- Los abrazos colectivos cuando alguien no está contento.
- Las comidas familiares, todos reunidos y revueltos con el bisabuelo.
- Tener por lo que luchar: hijos, familia, trabajo.
- Sentir que no estoy sola.
- Meterme en la cama calentita cuando estoy muerta de cansancio.
- La sonrisa que le provoco a una amiga cuando le hablo.
- No tener que hacer la cama por haberme quedado dormida en el salón viendo la tele.
Agradezco a todas las personas que me han ayudado a hacer esta lista. Gente que me ha hecho sonreír.
Me pongo a escribir y me doy cuenta de que tengo muchas más razones para sonreír que para estar con la boca apretada y de mal humor.
Shhh… Voy a volver a ponerme el lápiz ahora que nadie me ve.